Ana Belén Rodriguez Leroy
28 Septiembre 2017 • Sociedad y Personas

¿Cómo afrontar la vuelta al trabajo y evitar el síndrome postvacacional? (I)

Septiembre es un mes de comienzos, de novedades y, para muchos de vuelta al trabajo. Ana Belén Rodríguez, directora de Selección y Planificación y Responsable RRHH Servicios Internos en Leroy Merlin España, nos habla del síndrome postvacacional, cómo podemos evitarlo y cómo hacer frente al nuevo “curso”.

 

1. ¿Es normal sentirse "bajo" a la vuelta de las vacaciones? ¿En qué consiste exactamente el síndrome postvacacional?

Las vacaciones de verano nos ayudan a recuperar la energía, liberar el estrés, mejorar la salud y el bienestar… También son buenas para nuestras relaciones personales. Hemos pasado días en familia, con amigos y seguramente hemos conseguido relajarnos.

Sin embargo, las vacaciones no son infinitas y la vuelta al a rutina es un desafío. Ante la normal sensación de añoranza, a algunas personas puede costarles adaptarse y esta situación podría desembocar en un síndrome postvacacional.

Comenzar de nuevo la rutina, el trabajo, el cuidado de los niños, el colegio, los estudios, etc. junto con el cambio en los horarios y la modificación de las horas de sueño pueden llegar a producirnos falta de energía, motivación, tristeza, apatía o problemas para dormir.

Los factores más decisivos a la hora de sufrir estos síntomas tienen que ver con la situación personal y el entorno de trabajo. Las personas poco motivadas con su trabajo, que consideran desagradable su entorno laboral o con menor resistencia a la frustración son más propensas a sufrirlo.

 

2. ¿Cuál es la mejor receta para superar los primeros días después de las vacaciones?

Lo más importante es hacer que el cambio de las vacaciones al trabajo sea lo menos brusco posible y centrarse en lo positivo de la vuelta a la rutina

  1. Adopta una mentalidad positiva y piensa en todo lo que te aporta trabajar (no solo a nivel económico): realización personal, emocional, social… Si es necesario haz una lista de las consecuencias positivas que tiene en tu caso trabajar y además ¡¡no olvides que trabajar es lo que te ha permitido pagar las vacaciones!!
  2. Tómate el primer día con filosofía y procura quitar dramatismo: piensa en ello como en una jornada laboral más
  3. No olvides que la vuelta al trabajo supone también un reencuentro con los compañeros y amigos. Disfruta de ese reencuentro, aprovecha para preguntarles por sus respectivas vacaciones para compartir experiencias y ratos agradables.
  4. Dejar los “deberes hechos” antes de nuestra marcha ayuda. Procura no marcar citas importantes justo después de la vuelta y dejarlo casi todo cerrado.
  5. Tómate tu tiempo para ponerte al día con lo que dejaste pendiente antes de irte de vacaciones y de lo que ha ocurrido mientras estabas fuera. Después márcate una línea de trabajo y unos objetivos a conseguir en tu primera semana de trabajo. Verás que, poco a poco, irás recuperando el ritmo de trabajo.
  6. Es normal que los primeros días todo cueste un poco más. Si te ayuda, piensa que seguramente no eres el único que está pasando por lo mismo.
  7. Márcate nuevos objetivos e ilusiones; tener proyectos y metas que alcanzar a través del trabajo hará que acudas a tu puesto de trabajo con más ilusión.
  8. Pon tu granito de arena intentando mejorar las cosas que no te gustan de tu trabajo. Nadie te garantiza que lo vayas a conseguir, pero por lo menos te quedará la satisfacción de haberlo intentado.
  9. Cuando hayas terminado tu jornada laboral, dedica el resto del día a practicar deporte y otras actividades de ocio que te llenen, con las personas a las que quieres. También es importante que sepas no llevarte el trabajo a casa y desconectar. Pasarte la tarde agobiado por lo que te espera en el trabajo al día siguiente es igualmente inútil y estresante.

 

3. ¿Cómo debemos planificar el nuevo "curso"?

El haber pasado unos días fuera de la cotidianidad nos permite tomar perspectiva, analizar e identificar tanto lo que más nos agrada de nuestro trabajo como lo que no nos gusta y qué deseamos mejorar o cambiar.

La reincorporación puede servir como un punto de inflexión para establecer una serie de 'propósitos' que ayuden a trabajar los puntos de mejora. Márcate objetivos concretos y metas para sentirte ilusionado.