Casas Pasivas
15 Febrero 2017 • Hogar

¿Qué es una casa pasiva y por qué necesita habitantes activos?

En el mundo de la construcción, en concreto en la construcción sostenible, se utilizan los términos pasivo y activo para indicar el grado de ausencia (o presencia) de sistemas artificiales (maquinas que requieren energía) para acondicionar el espacio al uso humano. Cuantas menos maquinas sean necesarias, más pasiva es la casa. Para conseguir una casa pasiva debemos trabajar principalmente en torno a dos conceptos: el uso de sistemas naturales para iluminar y ventilar la casa; y aceptar que el usuario sea el mecanismo que regule los flujos de viento, las entradas de luz y el control de la humedad.

No es cierto que una casa pasiva no necesite energía. Esta situación sería extrema y casi inalcanzable. Dentro de las necesidades energéticas de una casa, debe diferenciarse por un lado la energía requerida para acondicionar la casa al confort térmico y lumínico, y por otro lado la energía necesaria para el uso de electrodomésticos como la nevera, el horno, el ordenador, etc. En esta segunda necesidad energética el concepto de casa pasiva (casi) no influye. Es decir, en una casa pasiva difícilmente podremos generar electricidad propia para esas máquinas, instalar placas fotovoltaicas sería un mecanismo propio de la casa activa.

Una casa pasiva bien pensada necesita muy poca energía añadida para asegurar el confort térmico y lumínico necesario.

Sistemas naturales para iluminar y ventilar la casa                           

La necesidad de aporte adicional de energía para el confort de los usuarios puede reducirse de varias formas. Algunos de los elementos claves son los siguientes:

  1. Una orientación óptima. La luz y el calor solar son fundamentales para una casa pasiva. Las ventanas deben dimensionarse en función de la entrada de luz en invierno y verano. Mucho depende del emplazamiento de la vivienda y del clima del lugar. ¿Existen vientos refrescantes dominantes en verano que permitan ventilar la casa? ¿Hay que proteger en verano las ventanas orientadas a sur con una pérgola o por el contrario el clima permite que entren mucha luz y calor?
  2. El diseño de la casa. Cualquier sistema pasivo de control de la temperatura, la humedad y la luz interior debe incorporarse al diseño: el arbolado, unas persianas sencillas, una cubierta ajardinada, fuentes de agua, contacto directo con la tierra, etc.
  3. Materiales y sistemas. El uso de ciertos materiales puede resultar determinante para controlar la humedad del aire o para acumular el calor del día y soltarlo durante la noche. En climas cálidos se suelen utilizar materiales con inercia para el control térmico, en climas fríos la madera funciona mejor y la cal regula la humedad de una manera natural. También podríamos considerar el uso de ventiladores de techo  (aunque requieran algo de energía añadida) ya que ayudan a reducir unos grados la sensación térmica,  permitiendo renunciar a sistemas activos para enfriar el aire.

 

 

Actitud activa, lo más determinante

Dicho todo esto, lo más determinante cuando alguien desea tener una casa pasiva es la actitud de las personas que la habitan de cómo vivirla. Una casa pasiva requiere una actitud activa del usuario. Es lo opuesto a una casa activa, que admite un usuario pasivo. Si tenemos que ventilar y renovar el aire alguien debe abrir la ventana y, si queremos evitar que el calor se escape, la puerta deberá ser cerrada por alguien, su usuario. Si necesitamos algo más de luz en el interior, primero habrá que abrir la persiana y luego, cuando sea necesario, encender la luz; etc.

Bruno Sauer Universidad Europea Por Bruno Sauer, director del Máster de Arquitectura de la Escuela de Arquitectura y Politécnica de la Universidad Europea de Valencia.