Colectivo y largoplacista: el liderazgo de las mujeres frente a la crisis de la covid-19
12 Marzo 2021 • Sociedad y Personas

Colectivo y largoplacista: el liderazgo de las mujeres frente a la crisis de la covid-19

  • Gobiernos liderados por mujeres como el de Dinamarca, Islandia, Alemania o Nueva Zelanda han sido reconocidos por la velocidad para dar respuesta al coronavirus.
  • Mercedes Cano, vicepresidenta de El Club de las 25: «Tenemos en cuenta lo que beneficia en términos generales al colectivo y al entorno».

Por Manuela Sanoja

 

Desde que el 11 de marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud declarara la covid-19 como pandemia, más de dos millones y medio de personas han perdido la vida y el número de casos supera los cien millones en todo el mundo. Sin embargo, hoy se desconoce el alcance total de las consecuencias derivadas de esta crisis: desde los graves problemas económicos asociados a las medidas de cierre hasta los sociales y emocionales como el deterioro de la salud mental. Lo que parece claro es que ningún país del mundo ha sido capaz de librarse del azote de este virus.  Y, a pesar de ello, algunos parecen haber sabido gestionar la situación mejor que otros. En concreto, según diversos informes, aquellos liderados por mujeres son un ejemplo a seguir.

Uno de ellos ha sido elaborado por ONU Mujeres, la entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer. Este informe apunta a que las féminas al mando cumplen un papel fundamental en la respuesta a la pandemia del coronavirus y en la planificación para una recuperación más igualitaria. Algo que se hace todavía más real si se tiene en cuenta que –según otro informe de ONU Mujeres– «el impacto de las crisis nunca es neutral en género y la covid-19 no es una excepción». En opinión de Mercedes Cano, vicepresidenta del colectivo feminista El Club de las 25 y experta en liderazgo femenino, aunque no se pueda hablar de una única forma de gestionar o gobernar entre las mujeres, «los valores que nos han inculcado y la forma en la que nos han socializado hacen que no solo tengamos en mente lo que es bueno de manera individual, sino que tenemos en cuenta lo que beneficia en términos generales al colectivo y al entorno. Tenemos una manera más global de evaluar».

Hasta la fecha, varias de las mujeres que encabezan gobiernos han sido reconocidas por la velocidad para dar respuesta al problema y poner en marcha las medidas necesarias –como son el distanciamiento social o el confinamiento– de cara a aplanar la curva del virus. Al menos, así lo expone el informe de la entidad de las Naciones Unidas. En Nueva Zelanda, por ejemplo, la primera ministra Jacinda Ardren anunciaba el confinamiento total cuando tenían poco más de 100 casos detectados y ningún muerto –en España se inició con casi 300–. En Islandia, Katrín Jakobsdóttir ordenó hacer pruebas a los turistas que entraban en el país antes de detectar un solo caso en su territorio. Como ellas, líderes de gobiernos como el de Dinamarca, Etiopía, Finlandia, Alemania o Eslovaquia han sido alabadas por su gestión. Sin embargo, salta a la vista que son pocos. Algo que la ONU no duda en criticar: «Las mujeres están al timón de una solución efectiva e inclusiva, a pesar de estar infrarrepresentadas en los niveles más altos de toma de decisiones». Solo un cuarto de los asientos en los parlamentos de todo mundo está ocupado por mujeres, frente al 75% de butacas ocupadas por hombres.

 

A la espera quedan las repercusiones

Una investigación llevada a cabo por expertas de la Universidad de Liverpool (Reino Unido), de la que se ha hecho eco la Comisión Europea, también revela que la respuesta inmediata de las mujeres al mando de gobiernos fue más empática, clara, decisiva y efectiva tanto en su  toma decisiones como a la hora de comunicarlas. «Entre el 60 y el 70% de los alemanes se contagiará», anunciaba Angela Merkel a inicios de la pandemia, concienciando así a todo un continente. Sin embargo, el trabajo no alcanza a estudiar las repercusiones futuras: se refiere únicamente a la actuación del momento inicial de la pandemia. Para conocer si las medidas aplicadas también son mejores a largo plazo en áreas como la economía, dice el estudio que «habrá que volver a analizar todos los factores a lo largo de los próximos meses y años». Por el momento, a nivel político, el pueblo neozelandés, por ejemplo, ha demostrado apoyar las medidas tomadas por el Gobierno al revalidar, en plena pandemia y con una mayoría histórica, el mandato de Ardern. En este sentido, Cano considera que la capacidad que tiene la mujer de pensar en lo global hace que su toma de decisiones no sea cortoplacista.

En la línea de lo que apunta la experta, un estudio llevado a cabo por expertos de la Universidad de Memphis (Estados Unidos) concluye que, a pesar de no haber diferencias significativas entre los datos de fallecidos y contagiados en países gobernados por hombres y mujeres, si sería interesante estudiar la efectividad a largo plazo de las medidas de recuperación en ambos casos. Y es que las políticas desarrolladas por mujeres suelen priorizar que haya una diferenciación mínima entre géneros, fomentando en todo caso el bienestar colectivo.