Hijos tareas hogar
12 Marzo 2019 • Hogar

Deja que tus hijos colaboren en las tareas del hogar según su edad

Se habla mucho de los padres helicóptero (los que siempre están con un ojo encima de sus hijos sobreprotegiéndolos y evitando que cometan errores) y la necesidad de que los niños se puedan enfrentar de manera autónoma a los desafíos propios de su edad. También se habla de los padres desbordados que no llegan a todo: el trabajo, las actividades de los niños, las tareas del hogar… Para equilibrar una cosa y otra, hemos de dejar que los niños asuman pequeñas responsabilidades que les den autonomía y a la vez nos quiten parte del “trabajo” de ser padres.

Es difícil aceptar que nuestros bebés se hacen mayores y que cada vez nos necesitan menos, pero hay que aceptar que es parte de nuestra labor como padres ayudarles a que salgan adelante y aprendan a ser independientes. Para ayudarnos a ello, podemos encontrar multitud de tablas que nos guíen en la difícil tarea de discernir las actividades que podrán realizar nuestros hijos según su edad y en base a la importancia de la imitación de los mayores como juego a los ojos de los más pequeños.

2 y 3 años: cada cosa en su lugar

A tan temprana edad, podemos centrarnos en el orden y a discernir el lugar donde va colocada casa cosa. Así, tareas como guardar los juguetes, poner los libros en su sitio, echar la ropa sucia a lavar o tirar los pañales a la basura pueden ser buenos ejercicios para los pequeños de la casa. En materia de limpieza, seguro que quieren imitarnos cuando nos ven hacerlo en familia, así que, ¿por qué no darles un plumero y que limpien el polvo de los rodapiés? Hay que recordar que no consiste en que lo hagan perfecto, sino en que empiecen a hacerlo. Para ello, lo ideal es contar con zonas y recipientes que ellos puedan identificar claramente y que les queden a la altura, como baúles para los juguetes o estanterías para sus libros y materiales de manualidades.

4 y 5 años: ser responsables

A estas edades los niños son más conscientes con lo que les rodea, así que podemos darles pequeñas parcelas de autonomía: limpiar el agua que tiran sin querer al comer, hacer su cama, recoger su habitación, empezar a ayudar con pequeñas tareas a la hora de cocinar… También conviene que tomen conciencia de su papel como parte fundamental de la unidad familiar, por lo que integrarles en la misma con actividades que ayuden a los otros miembros puede ser una gran idea: regar las plantas (ningún niño podría negarse con regaderas de colores como éstas), alimentar a las mascotas o recoger la mesa les dejarán claro el mensaje de que en casa todos debemos arrimar el hombro.

De los 6 a los 12 años: tareas colaborativas por el bien común

Hay que dejar de lado esa idea con la que nos criaban nuestros padres: “o limpias tu cuarto o yo no voy a entrar a limpiarlo”. La colaboración de nuestros hijos no puede reducirse a una parcela, por lo que es el momento de hacerles totalmente partícipes de la vida común. Tareas como recoger la basura, doblar la ropa de la plancha, guardar la compra, limpiar los baños, preparar la merienda para todos, vaciar el lavavajillas o cambiar el rollo de papel del baño reforzará esa imagen de corresponsabilidad familiar. Para ayudarles con las tareas de mayores, nada mejor que intentar que todo quede a su altura, pero si no puede ser, podemos encontrar multitud de opciones de diferentes alturas totalmente seguras, como los pequeños taburetes o escaleras a dos alturas para los más mayores.

De los 12 en adelante: de puertas hacia afuera

Los pequeños preadolescentes están en una etapa difícil, eso no lo voy a negar. Pero no quiere decir que tengamos que ser completamente benevolentes en cuanto a formar parte de las tareas se refiere. Es el momento de darles más responsabilidades y confiar en ellos para tareas que no supervisemos directamente con nuestros ojos como sacar al perro o hacer pequeños recados. Además, podemos confiar en ellos en tareas más complicadas que les enseñemos previamente: hacer pequeñas reparaciones, planchar la ropa, pintar las paredes de casa o incluso vigilar a sus hermanos menores. Una buena opción para incitarles a colaborar es descubrir qué tareas les resultan más gratas para poder alternarlas con otras que les gusten menos. Incluso, si a nuestra hija (o a nuestro hijo) le encanta ayudarnos con los pequeños trabajos de bricolaje, ¿por qué no regalarle su propio set de herramientas para animarle a ser autónomo?

En muchos casos, somos los padres y madres los que, bien por hacerlo rápido y correcto o bien porque vemos demasiado pequeños a nuestros niños, evitamos que realicen actividades del día a día del hogar. Nos sorprendería ver lo que a ellos les apetece formar parte de ese día a día y es que solo viendo cómo juegan (a cocinar, a limpiar, a cuidar a sus muñecos…) nos pueden dar grandes pistas de aquello en los que pueden echarnos una mano.