arbol madera en salón
28 Noviembre 2018 • Hogar

5 ideas para una eco Navidad

Con las Navidades cada vez más cerca, muchos no dejamos de pensar en todo lo que hay que preparar: el calendario de Adviento para sorprender a los nuestros cada día, planes con la familia y amigos, la decoración de nuestros hogares, viajes para descubrir las tradiciones en otras regiones, los regalos con los que obsequiar a nuestros seres queridos…

Son fechas de disfrutar, de compartir y de dejarse llevar, pero olvidamos que en Navidad también podemos ser responsables y poner nuestro granito de arena para cuidar el entorno que nos rodea sin renunciar a todo aquello que nos gusta de ella. Basta tan solo con poner un poco de empeño y descubrir que existen buenas alternativas para vivir una fechas navideñas “eco”. He aquí algunos ejemplos:

Árboles y bolas eco

Una actividad para disfrutar en familia en invierno es encontrar una buena ruta senderista. Si nos gustan las manualidades, podemos aprovechar ese paseo para buscar palos y ramas caídas y crear nuestro propio árbol de Navidad.

¿Y qué sería de él sin bolas que lo decoren? Una opción es recoger piñas, ponerles un lacito para colgar y decorar con ellas nuestro árbol. Otra, es reutilizar el cartón del papel higiénico. Basta con cortarlo en aros, unirlos entre sí por el centro y decorarlos con materiales que tengamos en casa. En un momentito tendremos unas bolas 100% recicladas.

 

 

Envoltorios sostenibles

Los japoneses tienen una técnica de envoltura milenaria que es totalmente ecológica. Se trata de furoshiki, todo un arte en el que usan telas en forma de cuadrado para transportar todo tipo de objetos. Basta con hacernos con los retales más bonitos que encontremos. Y no hace falta comprar, porque ¿quién no ha hecho limpieza en el armario y ha tenido que tirar la blusa que tanto le gustaba porque ya estaba algo desgastada? Pues es el momento de aprovecharla. Seguro que los agasajados se sorprenden con solo ver el paquete.

Ilumina tu Navidad con menos impacto

Vivimos en un país donde el norte tiene una media anual de entre 1.600 y 2.000 horas de sol (que asciende hasta 2.800 horas si hablamos de lugares como Mallorca). Es el momento de aprovechar esa baza y hacernos con luces led (que consumen un 80% menos que las incandescentes). Y qué mejor que buscar con cabeza y que además sean solares para dejar su sistema recargable al sol al día y disfrutar de la luz durante la noche.

¿Comilonas navideñas? Sí, pero con ojo

Una de las mejores alternativas para las sobras navideñas es el “trashcooking”, una filosofía que pretende darle una segunda vida a la comida ya cocinada, como ya hacían nuestras abuelas. ¿Cenamos pescado en Nochebuena? Una buena bechamel y tendremos el relleno ideal para unos pimientos al horno. ¿El plato principal es carne? Desmenuzamos la que sobre y hacemos unos canelones. Y no solo los platos principales admiten ser convertidos en otros, sino que con los turrones podemos hacer mousses y con las frutas cremas.

Si nos hemos hartado de cocinar pero no queremos renunciar a lo que ya hemos elaborado, a la hora de volver a consumir los productos que sacamos a la mesa hay que tener en cuenta unas pequeña regla, la de “las dos y cuatro horas”: si la comida ha estado fuera de la nevera hasta dos horas, se puede almacenar de nuevo; si ha estado entre dos y cuatro, o se consume de inmediato o no se debe volver a guardar para otro día. Para conservar todo aquello que supere dicha norma, bastará con seguir estos pequeños consejos:

  • No guardar las sobras en el mismo recipiente en el que las hemos cocinado o servido, sino en uno limpio y hermético para que no esté contaminado.
  • Si optamos por el frigorífico, hay que estar atentos a las recomendaciones sobre los tiempos de conservación: los platos con salsas elaboradas han de consumirse durante las próximas 24 horas; los que lleven carne, pescado o huevo, se mantendrán dos días; y los que contengan pasta, arroz, lentejas o patatas, aguantarán un máximo de cinco.
  • Algunas sobras pueden congelarse en porciones (para recalentar solo la cantidad que vayamos a consumir). Si vamos a hacerlo, lo mejor es llevarlo a cabo de inmediato, no después de estar días en la nevera. ¡Y ojo! La descongelación, siempre en el frigorífico, no a temperatura ambiente.

 

Oda al consumo responsable

Quizás las prisas del día a día hagan de ésta la tarea más difícil, pero hemos de comprar con cabeza. Y para ello lo mejor es seguir tres sencillas pautas:

  • Comprar con tiempo y con una lista de la compra en mano: buscar nuestros regalos con antelación nos hará ser capaces de comparar precios en distintos establecimientos y pensar en si realmente nuestros obsequios son útiles y necesarios. Sin prisas se compra mejor y se escapa de las ofertas-gancho.
  • Apostar por menores cosas pero de mayor calidad: vivimos en la época de la “fast fashion”. Compramos muchos productos pero de poca duración. Hemos de darle una vuelta a eso y apostar por tejidos y prendas sostenibles y de calidad, que no solo necesiten menos recursos para ser producidas sino que nos duren más tiempo. Menos es más, también en nuestro armario.
  • Podemos ahorrar dinero comprando los productos no perecederos antes de las típicas subidas navideñas. Sí, encontrar turrón en los supermercados en octubre tiene sus ventajas.

 

Son muchas las alternativas, y lo mejor de todo es que buscarlas pondrá a prueba nuestra inventiva y nuestros recursos. ¡La imaginación es el límite!