Las claves para una verdadera recuperación verde
28 Enero 2021 • Medio Ambiente

Las claves para una verdadera recuperación verde

  • «Reducir las emisiones de carbono un 55% para el año 2030 exige una transición legal, tecnológica y cultural»
  • «El plan debe apostar por proyectos transformadores, no de continuidad.  Más de lo mismo nos llevará a repetir las debilidades de nuestra economía»
  • «Debe haber un espacio para proyectos pequeños realizados por actores pequeños»

Por Víctor Viñuales, director ejecutivo de Ecodes

 

«Después de la peste surgió el Renacimiento». Leí hace poco esta frase en la fachada de un centro cultural. Quería transmitir esperanza e ilusión. Hizo bien la persona que diseñó el cartel. En este momento andamos escasos de esperanza. Y sin esperanza la voluntad se siente huérfana. Y sin voluntad social no hay cambio ni transformación.

Ahora nuestro país está noqueado por el solapamiento de cuatro crisis. No hemos salido de la crisis sanitaria del coronavirus: todavía hay mucha muerte, mucha enfermedad, mucho dolor… Y la necesidad de priorizar la salud ha puesto en jaque a sectores muy relevantes de nuestra economía. Hoteles, bares, restaurantes, comercios, empresas culturales, etc. están viviendo una larga depresión. El desempleo ha crecido y, con él, las dificultades para una vida digna. El miedo al futuro florece. Mientras tanto, la emergencia climática no ha desaparecido. Los fenómenos atmosféricos extremos, como el temporal Filomena, se suceden.

En este complejo ahora que vivimos, sin embargo, hay una gran señal de esperanza: el fondo Next Generation aprobado por la Unión Europea. Por primera vez, Europa mutualiza su deuda. El monto económico que recibirá España es muy relevante: 140.000 millones de euros.

El gran desafío como país es obtener la mayor productividad de ese monto. Aprovechar al límite esa oportunidad para afrontar a la vez, de forma convergente, las cuatro crisis que padecemos. La filosofía presentada por el Gobierno en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia está bien orientada sustancialmente. Pero, desde mi punto de vista, hay varias claves que van a condicionar su mayor o menor éxito. Son las siguientes:

1. El plan debe propiciar la creación, por así decirlo, de un sueño-país, un horizonte común que concite las energías, la voluntad y el talento de lo mejor de la sociedad española. Ese sueño debe ser, a mi parecer, acelerar la construcción de una nueva economía más robusta, saludable, inclusiva, neutra en carbono y circular.

2. El plan debe apostar por proyectos transformadores, no por proyectos de continuidad.  Más de lo mismo nos llevará a repetir las debilidades de nuestra economía actual. Más de lo mismo nos impedirá construir una economía neutra en carbono con la celeridad debida para frenar el cambio climático.

3. Es lógico que el plan priorice los proyectos grandes y es comprensible que la mayoría del presupuesto se dirija a financiarlos, pero muchas veces los proyectos disruptivos germinan en lo pequeño. Bloquear la financiación de proyectos pequeños sería un error. Debe haber un espacio para proyectos pequeños realizados por actores pequeños. Nuestra economía necesita cambios disruptivos. Tenemos diez años para cambiar, nos dicen los científicos del clima.

4. Proyectos grandes suelen implicar que sean realizados por macroempresas. La participación de las multinacionales españolas es innegable, pero este plan puede ser una oportunidad para resolver una asignatura pendiente de la economía española: hay pocas empresas medianas innovadoras y exportadoras. Este plan debe ayudar a equilibrar el mapa de la industria española, fortalecer a las empresas medianas y propiciar la implicación de las compañías pequeñas en las cadenas de proveedores.

5. Las informaciones sobre el Plan de Recuperación son concluyentes: su destino serán inversiones (tecnología, obras…). En definitiva, el hardware de la sostenibilidad. Es razonable que así sea, pero sería irrazonable que se desatendiera la inversión en el software de la sostenibilidad. Lograr reducir las emisiones de carbono un 55% para el año 2030, como ha decidido la Unión Europea, exige una transición legal, tecnológica y cultural. Sin esta última, no será posible alcanzar la meta. Precisamos de un cambio de valores, de hábitos y de estilo de vida. Los sucesos de los chalecos amarillos y la división de la sociedad de Estados Unidos prueban que, si no cambian las mentes, los cambios normativos y tecnológicos se frenan.

6. El Plan de Recuperación debe ser inclusivo en dos sentidos: debe contribuir a reducir la desigualdad social y la brecha territorial. No tiene el mismo efecto redistributivo 8.000 megavatios solares en unos pocos grandes emplazamientos que en miles y miles de tejados por todos los municipios del país.

7. El plan debe propiciar la creación de ecosistemas multiactor. La España individualista, causa de tantos efectos, debe transformarse en la España que coopera y que suma. No es fácil esta transformación cultural en poco tiempo, pero el Plan de Recuperación debe propiciarla.

8. El plan debe promover, sobre todo, proyectos multipropósito. Pondré un ejemplo: un plan de rehabilitación ambiental y social de viviendas tiene beneficios para el clima, para la balanza de pagos de nuestro país, para el bolsillo de los vecinos, para el confort y salubridad de sus viviendas, para generar empleo local… Dentro de los 30 proyectos palanca propuestos por el Gobierno hay que priorizar aquellos que tengan los mayores cobeneficios.

Un amigo, el otro día, resumía su temor sobre el Plan de Recuperación. Él pensaba que se trataba de «dar el dinero a los de siempre para que hagan otras cosas». Este es un temor muy compartido por una gran parte del empresariado y de la sociedad de este país. Sería un error. El plan debe articular a los mejores de la economía y la sociedad. El gran objetivo no es gastar mucho dinero en poco tiempo. El fin último es construir una economía reconciliada con la naturaleza, saludable, sostenible e inclusiva. Ese reto colectivo solo puede lograrse con la movilización de los de siempre y de los de nunca.