Liderazgo positivo
11 Septiembre 2018 • Sociedad y Personas

Liderazgo positivo, o la importancia del “cómo” en las relaciones con nuestros equipos

Abrazos, confetis, matasuegras, campanadas… Arena, sal, olor a brisa marina y a crema solar. Casi sin darnos cuenta hacemos un acto de auto-análisis dos veces al año, uno el 31 de diciembre a las doce la noche y otro a la vuelta de las vacaciones de verano, y en ambos casos llegamos a conclusiones similares: voy a hacer dieta, ejercicio, aprender idiomas o continuar con algún estudio, etc. Y no en pocas ocasiones nos decimos a nosotros mismos que debo tomarme las cosas de otra manera, que voy a relajar mis impulsos o que estamos decididos a cambiar de actitud. Sin embargo, también son muchas las veces que no llegamos a dar el paso y volvemos a meternos en la misma espiral que nos aleja de lo que verdaderamente queremos, que en definitiva es disfrutar de lo que hacemos, disfrutar de nuestra vida para ser lo más felices posible.

Por absoluta casualidad, hace unos meses me vi envuelta en el aprendizaje de los conceptos del Liderazgo Positivo a través de un nuevo proyecto que emprendimos en la Universidad Europea. Ahora para mí se ha convertido en una filosofía de vida.

Es curioso como las casualidades irrumpen en nuestras vidas en momentos justos y exactos. En el mismo momento que aprendía sobre Liderazgo Positivo, mi vida personal sufría una enorme pérdida y, mi vida laboral se llenaba de retos nuevos, toma de decisiones más difíciles y más responsabilidades. Sin duda era el momento de decidir cómo afrontar todo aquello… Paradójicamente, fue una decisión fácil porque elegí querer sonreír, saludar, dar las gracias, preguntar por cómo está el otro, empatizar, enseñar a aprender… En definitiva, decidí que quería ser un ejemplo en nuestro pequeño ecosistema: la comunidad universitaria de la Universidad Europea.

Los cientos de libros que se publican sobre esta materia al año vienen a demostrar que hay un enorme interés por ello, y que además esta energía produce ese efecto heliotrópico definido en nuestro ADN. Buscamos de manera natural la luz, la energía positiva, y eso es lo que nos mueve y motiva. De manera natural también, esa energía nos da lo que admiramos de verdad y llena de fortalezas.

Ahora bien, crear un clima positivo en nuestra vida no se consigue con una sonrisa eterna, sino que hay ciertas actitudes que generan las bases y fundamentos sólidos para que ese clima no se deteriore. Necesitamos desarrollar la compasión y el perdón, entendidos como la generosidad de asumir que hay cosas que ocurren ajenos a nuestra voluntad. Y no hay que dejarlas en el olvido, ni ocultar que ocurrieron, para que así podamos evitar que se repitan. No es tolerancia, ni bajar las expectativas, por el contrario, es elevarnos a la excelencia y no permitirnos acostumbrarnos a lidiar en lo negativo.

Otra actitud fundamental es el desarrollo de la gratitud. ¡Probadlo! Porque practicar la gratitud se convierte en algo casi adictivo. De hecho, existen estudios que demuestran el impacto tan increíble que la gratitud tiene en nuestra salud y en nuestra energía –se observan reacciones más poderosas en el sistema hormonal y en el cardiovascular e, incluso, el sistema inmune muestra niveles de respuesta mayores–. Además, esta mejora vital tiene un reflejo en nuestra actitud y, por tanto, en nuestro entorno. A esto lo llamamos un desviación-positiva. Damos por hecho que somos generosos para recibir algo a cambio, pero no es así. El efecto de dar, de ser generosos es lo que verdaderamente tiene un impacto positivo en nuestras vidas. Por ello, os invito a participar en este excitante viaje hacia lo positivo y convertiros en una inspiración para otros.

Clara Nordmann, Facilities and Services Manager, Real Estate & FM en la Universidad Europea

Clara NordmannCuando en la radio sonaba “Moonlight Shadow” de Mike Olfield, “Every Breath You Take” de Police, “Let’s Stay Together” de Tina Turner… Y muchos grandes temas más de los ´80, Clara Nordmann decidió dejar la casa familiar por la aventura en la capital. Como ella misma recuerda, “venirme a Madrid a completar mis estudios fue el mayor reto que afronté”. Una vez en Madrid, comenzó trabajando en la primera empresa de Bróker de España con el exsíndico presidente de la Bolsa, Manuel de la Concha. Unos años después llegó a Elizabeth Arden y, más tarde, a Unilever. “Aprendí muchísimo del sector de productos de gran consumo y tuve la enorme fortuna de haber tenido jefes que se tomaron el tiempo de explicarme y hacerme entender todo aquello que no sabía. Esa inversión de su tiempo en mi formación, es el ejemplo más claro de liderazgo positivo en toda mi carrera profesional”, recuerda. Poco después, en el año 2000, se incorporó a la Universidad Europea como apoyo a Presidencia, años más tarde, en 2011, se trasladó al área de Operaciones como responsable de campus, punto de inflexión en su carrera. En la actualidad, Nordmann ocupa el cargo de Facilities and Services Manager, Real Estate & FM en la Universidad Europea y es la responsable del proyecto sobre Liderazgo Positivo que ha emprendido la institución académica.