2021
05 Enero 2021 • Sociedad y Personas

Los principales retos del mundo en 2021

Dejamos atrás un año marcado por la pandemia y la crisis económica que viene. Ahora, toca mirar hacia delante sin quitarle el ojo de encima a los desafíos a los que nos tendremos que enfrentar durante los próximos doce meses.

Por Ramón Oliver

Hemos alcanzado el final de 2020 como el atleta que llega tambaleándose a la línea de meta en un maratón. Exhaustos por el esfuerzo, pero aliviados. Y también ilusionados ante la perspectiva de un nuevo año que –crucemos los dedos– difícilmente será peor que el que dejamos atrás. Pero no nos relajemos demasiado porque nos queda mucho trabajo por delante, y en muchos frentes diferentes. Durante los últimos diez meses, la pandemia y sus derivadas sanitaria, económica y social han consumido casi toda nuestra atención y energías, y presumiblemente seguirán haciéndolo un tiempo más. Eso quiere decir que hemos dejado muchas cuestiones esenciales desatendidas: asuntos que tendremos que retomar con urgencia en este 2021. Estos son los principales desafíos a los que prestar atención en clave de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

ODS 1, 2 y 10: Fin de la pobreza, hambre cero y fin de las desigualdades

La crisis económica que ha traído consigo la covid-19 ha supuesto un serio retroceso tras décadas de avances en la lucha contra la pobreza. Si antes de la pandemia se estimaba que el 10% de la población mundial vivía en situación de extrema pobreza, las últimas investigaciones alertan de que este porcentaje podría incrementarse hasta un 18% como consecuencia directa. También otros problemas aparejados como son la carencia de alimentos y las desigualdades sociales se han visto agravados en este fatídico 2020. Los ojos y manos de Gobiernos, tercer sector, empresa privada y sociedad civil deben dirigirse con urgencia a rescatar a esta parte de la humanidad que se está quedando rezagada.

ODS 3: Salud y bienestar

Obviamente, la salud es la gran prioridad en estos momentos. El desembarco de las vacunas debería marcar el principio del fin para la lucha contrarreloj contra el actual enemigo vírico. Pero también debería ser el inicio de una nueva etapa marcada por una mejor preparación de nuestros sistemas sanitarios para enfrentarse a este tipo de emergencias. Sin olvidar que el mundo mantiene abiertos otros muchos desafíos sanitarios, como el hecho de que cinco millones de niños siguen muriendo cada año antes de cumplir los cinco años.

ODS 8: Trabajo decente y crecimiento económico

La recuperación del empleo y la economía es una de las grandes prioridades en estos momentos. En España, el paro, la precariedad y el cierre de negocios está avocando a muchas personas al pozo de la pobreza y la exclusión social. Con unos niveles de desempleo que se acercan peligrosamente a los de los peores momentos de la crisis de 2008, algunos segmentos de población –jóvenes, trabajadores sénior o mujeres– lo tienen especialmente difícil para reengancharse. Brecha digital y automatización son otros fantasmas que amenazan la estabilidad laboral. En el plano empresarial, la crisis se ha cebado de manera especial con sectores como el turismo o la hostelería.

ODS 11: Ciudades y comunidades sostenibles

En la actualidad, 3.500 millones de personas (la mitad de la población mundial) vive en zonas urbanas y se prevé que esta cifra alcance los 5.000 millones en 2030. Esta superpoblación obliga a virar el modelo de vida en las ciudades hacia esquemas cada vez más sostenibles, habitables y descontaminados. Es imprescindible evolucionar hacia unas ciudades inteligentes, en las que la tecnología y la responsabilidad individual de los ciudadanos ayuden a controlar las emisiones nocivas e incrementen la calidad de vida en los espacios urbanos. Sin olvidar la necesidad de equilibrar la balanza con los territorios rurales y combatir problemas como el de la España vaciada.

ODS 13 y 15: Acción por el clima y vida de ecosistemas terrestres

Paradójicamente, la brusca detención en todo el mundo de los transportes o la actividad industrial por efecto del confinamiento le han dado un respiro a nuestra atmósfera y a nuestros ecosistemas. Y también han venido a demostrar cómo la acción del ser humano tiene efectos devastadores para nuestro planeta. Efectos que aún es posible revertir. El anhelado –y aun no conseguido– fin de la pandemia supone una oportunidad única para alinear y hacer compatible la necesaria recuperación económica con los desafíos medioambientales.