Por qué la construcción es clave en la lucha contra el cambio climático
16 Febrero 2021 • Medio Ambiente

Por qué la construcción es clave en la lucha contra el cambio climático

  • Un metro cuadrado de un edificio estándar necesita una inversión de energía equivalente a la combustión de 150 litros de gasolina.
  • El Ministerio de Transición Ecológica invertirá en medidas como el aislamiento de viviendas o la impermeabilización de cubiertas.

Por Cristina Suárez

Cuando hablamos de construcción hablamos de la regla 40-40. Los edificios que nos dan cobijo, que acogen nuestros puestos de trabajo, nos curan y nos proporcionan lugares de ocio son responsables del 40% del consumo energético de la Unión Europea y del 40% de las emisiones de gases efecto invernadero, generados a lo largo de su ciclo de vida, desde que se recogen las primeras materias primas hasta la demolición. Según algunos estudios, la fabricación de los materiales precisos para construir un metro cuadrado de un edificio estándar puede necesitar de una inversión de energía equivalente a la producida por la combustión de 150 litros de gasolina. En la actualidad, como indican los datos de la Comisión Europea, aproximadamente el 75% del parque inmobiliario de la UE es ineficiente desde el punto de vista energético. El parque de viviendas es viejo y pierde energía cada día que pasa: en España, sin ir más lejos, dos de cada tres viviendas tienen más de 50 años. Impulsar nuevas formas de construcción más limpias, que creen nuevos edificios capaces de reducir los gases efecto invernadero, es determinante para cumplir con el ambicioso objetivo de conseguir la neutralidad de emisiones de carbono establecido en 2050 por el Pacto Verde Europeo y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Pero en este momento hay que mirar a los edificios que ya existen, no a construir más y mejor –ese será el siguiente paso–. La renovación de los edificios ya en uso podría rebajar las emisiones en un 5%. Entre las medidas más indispensables y urgentes que destaca el Ministerio de Transición Ecológica se encuentra la mejora del aislamiento térmico de la fachada, la impermeabilización de la cubierta, mejorar el factor de protección solar de los vidrios, el perfeccionamiento de la conductividad de las carpinterías, la eliminación de cualquier tipo de filtración y de las energías no renovables, el incremento de la eficiencia energética de los equipos y la adaptación del edificio completo para obtener electricidad a través de energías renovables, como los paneles solares.

El diseño bioclimático –centrado en el ahorro energético y la eficiencia– de las viviendas es la mejor receta contra la crisis del medio ambiente. Este destaca la importancia de que el edificio sea capaz de utilizar la energía de la mejor forma posible. Por ejemplo, acumulando la energía del sol en invierno a través de cristaleras y materiales adecuados en muros y suelos o recurriendo a técnicas de ventilación cruzada y zonas amplias de vegetación para enfriar gradualmente el ambiente en verano. También tiene en cuenta el aprovechamiento del agua de lluvia recogida en terrazas para utilizarla en limpiezas, inodoros o sistemas de riego.

Cuanto más eficiente sea un edificio, mejor será su ciudad. La eficiencia energética repercute de forma muy positiva en el bienestar de la ciudadanía ya que, al requerir de menos energía, reduce la demanda. Así se consumen menos recursos y se produce un aumento positivo de las fuentes de energías renovables. Esto se traduce en una mejora importante de la calidad del aire y, por tanto, de la salud. Además, combinada con ayudas económicas, la mejora de la construcción puede contribuir a reducir la pobreza energética, una de las metas de los ODS.

Los datos son claros: cuando la hoja del calendario pase al año 2050, el 68% de la población mundial vivirá en ciudades. Los expertos ya han advertido de que, si queremos subsistir, los núcleos urbanos no pueden seguir siendo como hasta ahora. Es necesaria una planificación urbanística verde, que priorice a las personas y dedique grandes esfuerzos a consumir lo mínimo para vivir de la mejor forma posible. Y todo empieza en nuestras paredes.