Embalses sequía
18 Diciembre 2017 • Medio Ambiente

Radiografía de la sequía en España: uniendo fuerzas frente a la crisis

Durante los últimos meses la sequía se ha convertido en uno de los temas más recurrentes en los medios españoles. Pero, ¿sabemos realmente qué está pasando y por qué?

No existe una definición de sequía universal, de hecho el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente señala que existen hasta 150 diferentes. Se trata de “una anomalía transitoria, más o menos prolongada, caracterizada por un periodo de tiempo con valores de las precipitaciones inferiores a los normales en el área”:

  • Meteorológica, caracterizada por pocas precipitaciones en una región determinada durante un periodo de tiempo. A partir de ella se originan el resto de sequias.
  • Hidrológica, lo que supone un descenso de las cantidades de “aguas superficiales y subterráneas en un sistema de gestión durante un plazo temporal dado, respecto a los valores medios, que puede impedir cubrir las demandas de agua al cien por cien”.
  • Agrícola, insuficientes recursos hídricos para el desarrollo normal de la actividad agrícola, por norma general, el regadío.
  • Socioecónomica, déficit de recursos hídricos para el consumo humano con la consiguiente repercusión en las actividades económicas.

 

¿Es lo mismo sequía que aridez?

Es importante dejar claro que sequía no es sinónimo de aridez ni de escasez. La aridez es característica de un territorio específico, lo que supone una carencia hídrica que se mantiene estable en el tiempo. Por su parte, la escasez es propia de una zona y por tanto permanente, si bien no necesariamente supone insuficiencia de agua.

Los últimos meses España ha sufrido la peor sequía de los últimos 20 años. Decenas de pueblos con restricciones de agua como, por ejemplo, Pedrera en Sevilla, localidad donde se vieron obligados a aplicar estas limitaciones en julio de este mismo año.

Y, aunque pueda resultar sorprendente, las zonas del norte peninsular han entrado en estado de emergencia durante noviembre por falta de recursos hídricos.

Datos Sequía

Fuente: Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medioambiente

 

Los embalses españoles se encuentran al 37,2% de su capacidad. Este dato es más preocupante si lo comparamos con el mismo registrado en el año 2016, donde la capacidad estaba en el 48,17%, y más aún si nos retrotraemos al 2015, cuando se contaba con un 53,6% de capacidad de los embalses.

Agua Embalsada

Fuente: Embalses.net

Pero las restricciones de agua, tanto para consumo humano como para regadío, no son las únicas consecuencias de esta sequía.

Otro de los efectos derivados de la sequía es el aumento de los gases de efecto invernadero, los cuales se han incrementado un 28% en comparación con la misma fecha del año anterior. Esto se debe a que, dado que no hay suficiente agua para la generación de energía hidroeléctrica a los niveles normales, el uso de electricidad se incrementa. Esto puede tener importantes implicaciones para la salud puesto que, al no llover, todos estos gases se quedan en la atmósfera, pudiendo provocar problemas respiratorios, así como afecciones alérgicas.

Esta situación nos debe obligar a tomar consciencia de la urgente necesidad de desarrollar nuevos planes que permitan adelantarse y gestionar mejor las futuras sequías, dado que los científicos avisan de que, debido al cambio climático, estas situaciones que suelen ser cíclicas, se van a intensificar. Y es aquí donde nos toca unir fuerzas a todos.